Privacidad

Acá no hace falta que digas quién sos.

Abajo está lo que el sitio guarda, lo que no, y qué pasa con el texto que escribís en las cajas. Podés leer una carta y dejar la tuya sin crear una cuenta.

Última actualización: Septiembre de 2026

Sección 1.Quién es responsable y con qué base legal

El responsable del tratamiento de los datos es el proyecto Razones para Quedarse. Para cualquier consulta sobre privacidad, o para ejercer los derechos que se listan más abajo, escribinos a privacidad@razones.org.

Tratamos datos solo cuando tenemos una base que lo justifica:

  • Tu consentimiento, cuando enviás un mensaje, un nombre para firmarlo o un email. Lo das de forma libre y podés retirarlo cuando quieras.
  • Nuestro interés legítimo, para usar la dirección IP de manera puntual (detectar el país y evitar el envío abusivo de mensajes) y para medir de forma anónima y agregada el uso y el rendimiento del sitio.

Sección 2.Cuando entrás a leer una carta

No te pedimos cuenta, ni email, ni nombre, ni consentimiento de cookies. No hay registro en el flujo público: leer una carta no deja nada tuyo en nuestra base de datos.

Hay una sola excepción y preferimos nombrarla. Para que nadie pueda agotar el buscador a fuerza de repetirlo, el servidor guarda una huella irreversible de tu conexión durante una hora, en su propia memoria, junto con cuántas búsquedas hiciste. Es la misma técnica que usamos para limitar los envíos: la dirección nunca se guarda en claro, la huella no se puede revertir, no viaja a ninguna base de datos y se descarta sola. No queda atada a lo que escribiste ni a la carta que recibiste.

Lo que escribís en las cajas de texto sí viaja hasta nosotros. Tanto “Contame qué te pesa”, en la portada, como “¿Querés que la próxima hable de otra cosa?”, dentro de una carta, se mandan a nuestro servidor para poder buscarte una carta que hable de eso. Antes esto funcionaba con una lista cerrada de siete temas y el texto no salía de tu teléfono; el resultado era pobre justo cuando más importaba, así que lo cambiamos.

Qué pasa exactamente con ese texto. Nuestro servidor se lo pasa a OpenAI, que lo convierte en una lista de números y nos la devuelve. Es una especie de huella de su significado: de ahí no se puede reconstruir lo que escribiste. Con esa huella buscamos, entre las cartas publicadas, la que más se le parece. Todo eso ocurre en el mismo instante en que apretás el botón.

Esa huella ya se usaba para elegir tu carta. Ahora también decide si te muestra las líneas de ayuda: si queda cerca de un grupo de frases de crisis de referencia, se muestran. Esas frases las carga el equipo del proyecto, no las escribió nadie que haya usado el sitio.

De nuestro lado no se guarda nada: ni el texto, ni la huella, ni qué carta te tocó. No queda en la base de datos, no queda en ningún registro y no se asocia a vos ni a tu visita. La consulta a OpenAI sale de servidor a servidor: no lleva tus cookies, ni tu sesión, ni tu dirección IP. Del lado de OpenAI rige su política para desarrolladores: no entrenan sus modelos con lo que reciben por esta vía y lo conservan un tiempo acotado, solo para detectar usos abusivos, antes de borrarlo.

Lo que sí sigue sin salir de tu dispositivo es una de las señales que deciden si aparecen las líneas de ayuda: si lo que escribís tiene un indicio claro de crisis, esa comprobación ocurre entera en tu navegador, sin esperar al servidor. Esa revisión no viaja a ningún lado.

Los dos campos van además con el corrector ortográfico desactivado: el corrector “mejorado” de algunos navegadores manda lo que se escribe a un servidor propio, y ese sí estaría fuera de nuestro alcance. Van también sin autocompletado, para que el navegador no los sume a su historial de formularios. Y si preferís no escribir nada, el botón funciona igual: te traemos una carta al azar.

Tu ubicación nunca se guarda ni se dibuja en el mapa: los puntos del globo son de quienes escribieron, no de quien lee. Sí deducimos tu país en el momento, para hacer dos cosas concretas: abrir el globo cerca tuyo y ofrecerte las líneas de ayuda que te sirven a vos. Ese dato lo resuelve Vercel, que ya recibe tu conexión por alojar el sitio, y nos llega como un código de país; tu IP no se le manda a ningún tercero para averiguarlo. No la almacenamos, no la asociamos a nada y no llevamos registro de qué cartas leíste.

Sección 3.Cuando dejás una razón

El contenido del mensaje. Guardamos el texto que escribís (entre 20 y 400 caracteres) para poder mostrarlo, de forma anónima, a otras personas una vez que pase por moderación. Si dejás un nombre o apodo para firmar, también se muestra; te pedimos no incluir datos que te identifiquen a vos o a terceros.

Cuando tu mensaje se aprueba, su texto pasa una vez por OpenAI. Ahí se calcula la misma huella de significado que usamos para la búsqueda, y es lo que permite que tu carta le llegue a alguien que escribió sobre algo parecido. Sucede una sola vez, con las mismas condiciones que la búsqueda: de servidor a servidor, sin tu email, sin tu IP y sin nada que te identifique. OpenAI no entrena sus modelos con lo que recibe por esta vía y lo conserva un tiempo acotado, solo para control de abuso, antes de borrarlo. La huella se guarda en nuestra base junto a tu mensaje; el texto no vuelve a salir.

Una ubicación aproximada. Para encender tu luz en el mapa detectamos tu país desde la conexión. El punto se ubica en la zona de tu ciudad, pero desplazado al azar unos quince kilómetros en cualquier dirección: nunca marca un lugar exacto, y el desplazamiento se recalcula hasta que cae en tierra. Si elegís otro país en el formulario, la luz aparece directamente en su capital. En la carta que alguien recibe solo se muestra el país.

Tu dirección IP, solo de paso. Se usa en el momento para deducir el país y para limitar los envíos a tres por hora desde una misma conexión. Nunca se guarda en claro: para el límite se conserva una huella irreversible de la IP en la memoria del servidor, que se descarta sola. No se asocia a tu mensaje.

Sección 4.Tu email, si decidís dejarlo

Es opcional y tiene un solo uso: avisarte cuando tu carta le sirvió a alguien. Te escribimos al llegar a la primera persona, y después a las cinco, a las diez y a las cincuenta. Nada más.

Ese aviso nunca incluye el contenido de tu mensaje ni dato alguno de quien lo leyó: solo te dice cuántas personas marcaron que les sirvió. Tu email no se muestra nunca en el sitio, no aparece tampoco en el panel de moderación y no lo compartimos, cedemos ni vendemos.

Sección 5.Lo que se guarda en tu dispositivo

El sitio guarda unos pocos datos en tu propio navegador, nunca del lado del servidor:

  • En el almacenamiento local, que queda hasta que borres los datos del navegador: los identificadores de las cartas que marcaste como “me fue de ayuda”, para que la misma no se cuente dos veces.
  • En el almacenamiento de sesión, que se borra al cerrar la pestaña: qué cartas ya viste en esta visita, para no repetírtelas, y el código de tu país, para no tener que volver a deducirlo en cada página.

Son identificadores internos y un código de dos letras. No se sincronizan con ningún servidor, no podemos verlos y no sirven para identificarte.

Sección 6.Moderación: una persona lee lo que escribiste

Nada se publica de forma automática. Cada mensaje lo revisa una persona (moderadores voluntarios, las únicas cuentas del sitio) antes de que su luz se encienda. Es lento a propósito: en este tema, un mensaje mal calibrado hace daño.

En el panel ven el texto, la firma si la dejaste, el país, los temas y la fecha. No ven tu email. Pueden corregir la ortografía o ajustar el tono sin cambiar el sentido de lo que quisiste decir, y ajustar los temas con los que se archiva tu mensaje.

Sección 7.Lo que no hacemos

  • No usamos cookies de seguimiento, ni publicidad, ni técnicas de fingerprinting, y no creamos perfiles individuales de tu navegación. La única analítica que usamos es anónima y sin cookies; la detallamos más abajo.
  • No guardamos datos personales de quien busca o recibe un mensaje de apoyo: ni quién sos, ni desde dónde leés, ni qué cartas te tocaron.
  • No vendemos ni cedemos datos a terceros con fines publicitarios.
  • No te pedimos nombre, documento ni registro para participar.
  • Los únicos números que llevamos son del sitio, no de personas: cuántas cartas se entregaron en total y cuántas veces sirvió cada carta, desde siempre y en el mes en curso. Son contadores globales, sin nada que los vincule a alguien.

Sección 8.Quiénes nos ayudan a funcionar

Para operar el sitio usamos algunos servicios de terceros, que actúan como proveedores de infraestructura y solo procesan lo necesario:

  • Supabase y Vercel: alojamiento de la base de datos y de la aplicación. Vercel, además, deduce tu país aproximado de la conexión que ya recibe por servirte el sitio, y nos lo pasa como un código de país. No hace falta mandarle tu IP a ningún tercero para averiguarlo.
  • Vercel Web Analytics y Speed Insights: medición anónima y sin cookies del uso del sitio (como páginas vistas, país aproximado o tipo de dispositivo) y de su rendimiento, siempre de forma agregada. No instalan cookies, no guardan un identificador persistente tuyo y no permiten reconstruir tu navegación ni identificarte.
  • OpenAI: convierte lo que escribís en la caja de búsqueda en la huella de significado con la que encontramos una carta parecida. Recibe ese texto y nada más (ni tu IP, ni tus cookies, ni tu sesión), no entrena sus modelos con lo que llega por esta vía, y lo conserva un tiempo acotado para control de abuso antes de borrarlo. También calcula esa misma huella para cada mensaje que se aprueba, una vez, del mismo modo y con las mismas condiciones. Y calcula la huella de las frases de crisis de referencia que carga el equipo del proyecto, para decidir cuándo mostrar las líneas de ayuda.
  • Resend: envío del aviso por email, solo si dejaste uno.

Como esta analítica no utiliza cookies ni almacena información en tu dispositivo, no necesita un banner de consentimiento: los datos que genera son anónimos y agregados, y se apoyan en nuestro interés legítimo de entender el uso del sitio para mejorarlo.

Sección 9.Dónde se procesan tus datos

Algunos de estos proveedores pueden procesar la información en servidores fuera de tu país, incluida la Unión Europea o Estados Unidos. En esos casos, las transferencias se amparan en las garantías previstas por la normativa de protección de datos (por ejemplo, cláusulas contractuales tipo). Elegimos proveedores que se comprometen con estándares adecuados de seguridad y privacidad.

Sección 10.Cuánto se conserva y qué derechos tenés

Conservamos los mensajes aprobados mientras el proyecto siga en línea, porque son el corazón del sitio. Los que no se aprobaron quedan guardados como rechazados y no se le muestran a nadie. El email, si lo dejaste, se conserva solo mientras tenga sentido avisarte sobre tu mensaje.

Según la normativa de protección de datos (como el RGPD), tenés derecho a:

  • Acceder a los datos que tengamos sobre vos y pedir una copia.
  • Rectificar lo que sea inexacto, o suprimir tu mensaje o tu email.
  • Oponerte o pedir la limitación del tratamiento, y solicitar la portabilidad de tus datos.
  • Retirar tu consentimiento en cualquier momento, sin que eso afecte lo hecho antes.

Para ejercer cualquiera de estos derechos, escribinos a privacidad@razones.org.

Antes de borrar un mensaje tenemos que estar razonablemente seguros de que es tuyo: borrar el mensaje de otra persona es un daño peor que demorar el borrado del tuyo. Alguien podría escribirnos pidiendo que saquemos una carta que no escribió. Por eso, ante la duda, no borramos.

Si dejaste un email al enviar tu mensaje, escribinos desde esa misma dirección: es la que quedó asociada a tu carta y nos alcanza para confirmar que sos vos. Borramos el mensaje, y también el email.

Si no dejaste ninguno, no podemos comprobar quién lo escribió. No hay nada en nuestra base que ate un mensaje a una persona (que es exactamente la promesa de anonimato que sostiene este sitio), y citarnos el texto no prueba nada, porque el texto es público. En ese caso no vamos a poder atender un pedido de borrado por autoría.

Eso no te deja sin salida, porque hay otro camino que no depende de demostrar que la escribiste: si una carta contiene datos que permiten identificar a alguien, o si creés que está haciendo daño, escribinos igual y una persona del equipo la revisa. Si corresponde, la bajamos. Ahí lo que evaluamos es el contenido, no quién lo mandó.

Si considerás que no resolvimos bien tu pedido, tenés derecho a presentar un reclamo ante la autoridad de control de protección de datos de tu país.

Sección 11.Menores de edad

El sitio puede ser leído por cualquier persona que necesite apoyo. No está dirigido a menores de la edad de consentimiento digital de su país (16 años en buena parte de Europa, menos en otros lugares): si sos menor de esa edad, pedile a una persona adulta de confianza que te acompañe antes de enviar un mensaje con tus datos. Y si estás atravesando una crisis, además de leer estas cartas, buscá la ayuda de un adulto de confianza o de una línea de ayuda profesional.

Sección 12.Cambios y contacto

Podemos actualizar esta política para reflejar cambios del sitio. Cuando lo hagamos, cambiaremos la fecha de arriba. Si tenés dudas sobre tu privacidad o querés ejercer algún derecho, escribinos a privacidad@razones.org.