Fuente: Reasons To Believe

Los bioquímicos preguntan: '¿Qué tan bajo puede ir la vida?'

Fazale Rana

"¿Qué tan bajo puede uno ir?". Esta pregunta tan conocida desafía a los bailadores del limbo a maniobrar debajo de un palo que se sostiene cada vez más cerca del piso. Algunos bioquímicos han participado en un baile del limbo propio. Los avances en la biología molecular hacen que sea posible que los científicos asuman el desafío de determinar "¿Qué tan bajo puede ir la vida?" al evaluar la complejidad mínima de la vida.

 

El conocimiento de la complejidad mínima de la vida tiene que ver directamente con los modelos del origen de la vida. Los modelos evolucionistas requieren que la vida sea relativamente simple en su forma mínima. Por otra parte, el modelo de creación de Reasons To Believe predice que la vida mínima será inherentemente compleja si es realmente la obra de un Creador.1

 

Una forma en que los bioquímicos miden la complejidad mínima de la vida es a través de el conjunto de genes esenciales, aquellos genes que son indispensables para la vida. El conocimiento de la identidad y cantidad de estos genes no negociables brinda comprensión de los procesos bioquímicos estrictamente necesarios para que una entidad sea reconocida como viviente.

 

Los genes son regiones a lo largo de la molécula de ADN que almacenan información que la maquinaria de la célula usa para fabricar proteínas. Las proteínas realizan prácticamente todas las actividades bioquímicas de la vida. Por esta razón, el conjunto de genes esenciales arroja información acerca de las operaciones biológicas fundamentales que son absolutamente necesarias para la vida y, por lo tanto, sirve como un indicador de la complejidad mínima de la vida.

 

Los biólogos moleculares han ideado varios métodos para identificar los genes esenciales. Un enfoque hace uso de la bacteria Mycoplasma genitalium. Este microbio tiene la menor cantidad de genes (482) de todo organismo conocido. Como parásito, M. genitalium se las arregla con relativamente pocos genes porque depende de la bioquímica del huésped que infecta. Los bioquímicos piensan que el genoma de M. genitalium (la suma de sus genes) se aproxima a lo que podría considerarse el conjunto de genes esenciales. Los investigadores han aprendido que, deshabilitando al azar genes del genoma de M. genitalium, pueden determinar cuáles genes son esenciales al observar si el microbio muere o no.

 

Un estudio anterior, publicado en 1999, estimó que el conjunto mínimo de genes estaba entre 265 y 350.2 Un estudio reciente que hizo uso de una metodología más rigurosa estimó que la cantidad esencial de genes era 382.3

 

Otros investigadores han tomado un rumbo diferente. En vez de usar un microbio con un genoma casi mínimo, los bioquímicos han estudiado bacterias sumamente complejas en un intento por identificar el conjunto de genes esenciales. Un estudio reciente trabajó con Pseudomonas aeruginosa, un microbio con 5.962 genes conocidos.4 Como ocurrió con los estudios de M. genitalium, los investigadores deshabilitaron genes al azar y llegaron a la conclusión de que el conjunto mínimo de genes era 335 genes.

 

Los bioquímicos están encontrando que, sea que el palo se ponga inicialmente alto o bajo, el limbo genético termina esencialmente en el mismo lugar. ¿Qué tan bajo puede ir la vida? Evidentemente, no mucho por debajo de 380 genes. La vida en su esencia mínima parece ser irreductiblemente compleja, tal como lo predice el modelo de creación de Reasons To Believe.

 

Referencias:

  1. Fazale Rana and Hugh Ross, Origins of Life: Biblical and Evolutionary Models Face Off (Colorado Springs, CO: NavPress, 2004), 43-44.
  2. Clyde A. Hutchinson, III et al., "Global Transposon Mutagenesis and a Minimal Mycoplasma Genome," Science 286 (1999): 2165-69.
  3. John I. Glass et al., "Essential Genes of a Minimal Bacterium," Proceedings of the National Academy of Sciences, USA103 (2006): 425-30.
  4. Nicole T. Liberati et al., "An Ordered, Nonredundant Library of Pseudomonas aeruginosa Strain PA14 Transposon Insertion Mutants," Proceedings of the National Academy of Sciences, USA 103 (2006): 2833-38.

Traducción: Alejandro Field

Artículo original: Biochemists Ask, "How Low Can Life Go?", Connections 2006, Quarter 3 



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