Fuente: Reasons To Believe

Jueves 15 de mayo de 2008

¿Por qué un Dios bueno crearía los parásitos?

Hugh Ross

Algunos escépticos basan su rechazo de la fe cristiana en los bichos; específicamente, los parásitos. Sostienen que la existencia de los parásitos es incompatible con la creencia en el todoamoroso, todopoderoso Dios del cristianismo. Si bien los seres humanos nunca sabremos las razones de Dios para crear los parásitos, la siguiente historia verídica (1) ilustra cómo su existencia puede ser considerada algo bueno antes que una excusa para rechazar a Dios.


En el siglo XIX, un famoso profesor de anatomía de Harvard, el Dr. Etienne Leopold Trouvelot, se dedicó a estudiar insectos exóticos como pasatiempo. Una tarde de 1868, unas polillas gitanas que había obtenido de Europa escaparon del laboratorio que tenía en su casa. Sin el control de ningún depredador o parásito, las polillas se multiplicaron hasta alcanzar proporciones pandémicas. En pocos años, bosques de hojas caducas en todo el este de Estados Unidos quedaron desnudos porque las polillas, en su estado larval, consumieron todas las hojas. Cuando ocurrió esto, no sólo quedaron desvastados los bosques, sino también cientos de especies que dependían de estos bosques, incluyendo las polillas gitanas.


Durante un tiempo, el único control significativo de la población de polillas gitanas (y sus efectos) fue el deterioro episódico (en calidad y cantidad) del follaje de los bosques. Luego de cada devastación, a los bosques les llevaba décadas recuperarse y, cuando lo hacían, las polillas volvían a multiplicarse, produciendo otro ciclo de destrucción generalizada. Lo peor fue que cada ciclo producía un patrimonio genético cada vez más debilitado para todas las especies involucradas.


Con el tiempo, los carnívoros locales, principalmente las aves y los ratones, se adaptaron a las nuevas presas. Las epidemias se volvieron menos catastróficas, pero seguían siendo destructivas.


Se alcanzó el punto de inflexión con la introducción de un virus (desde Europa) que atacó sólo a las polillas gitanas. Aceleró el colapso de la población de polillas gitanas pero no detuvo la epidemia.


Llegó una ayuda importante en 1989. Un segundo parásito, un hongo patógeno, fue introducido en las polillas gitanas. Finalmente, los científicos vieron evidencia de que el ciclo de epidemias podría ser roto y se podría restaurar el equilibrio. Encontraron que múltiples especies de depredadores y al menos dos especies de parásitos deben alimentarse de las polillas para impedir la epidemia y asegurar que los bosques norteamericanos se mantengan saludables, lo suficientemente saludables como para sustentar cientos de especies diferentes, incluyendo las polillas gitanas, con una calidad de vida óptima.


Esta historia demuestra que, sin los parásitos correctos, todos pierden. Pero, con una cantidad y diversidad adecuadas de parásitos, todas las especies del ecosistema proliferan, aun las especies que atacan los parásitos. En este sencillo caso, donde los investigadores lograron una comprensión bastante completa de los datos ecológicos pertinentes, la existencia de parásitos demuestra ser claramente compatible con un Creador todoamoroso y todopoderoso. Y, si bien los datos para criaturas más complejas que las polillas y sus ecosistemas demuestran ser vastamente más complicados, este caso individual podría alentar al escéptico a reconsiderar su posición antes de acusar a Dios de debilidad o malicia.


Referencias


(1) Greg Dwyer, Jonathon Dushoff, and Susan Harrell Yee, "The Combined Effects of Pathogens and Predators on Insect Outbreaks," Nature 430 (2004): 341-45; Lewi Stone, "A Three-Player Solution," Nature 430 (2004): 299-300.


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: Why Would a Good God Create Parasites?



  Ver todos los artículos

Condiciones de uso del material.
- © 2007 Razones para Creer, Buenos Aires, Argentina diseño: estudio krill